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Corsario
 
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Predeterminado Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV

Para todos
El viento del Este había refrescado y levantado algo la mar. La Capitana ya no templaba tanto sus velas y ya navegaba a más de 5 nudos por lo que los barcos que podíamos la seguíamos.

La recalada en Cartagena era complicada ya que el puerto estaba rodeado de arrecifes,con una entrada peliaguda y no se deseaba quedar fondeado al socaire de la tierra esperando al alba para entrar en puerto.
Estaba oscureciendo y ya veíamos las vaporosas luces de Cartagena en el horizonte,pero vertiginosamente la noche cayó.

" ¡ Ancla a pique! "

Tuvimos que dar fondeo a 3 millas de la boca del puerto.

La Capitana encendió todos sus fanales y farolas, imitándola nosotros y los navíos que la habíamos acompañado como indicación de fondeo al resto de la Flota que paulatinamente fué anclando a nuestro alrededor. A las cinco de la mañana , a punto de amanecer, ya estábamos todos.

"¡Atentos a la maniobra! ¡ A la leva del fondeo !"

Esta tarea requería maestría y era lenta porque el grueso cabo de cáñamo que llevaba al ancla no se conducía hasta el cabrestante directamente sino que lo hacían unos mojeles que sujetaban el cabo de fondeo. Cuando viraba el tambor del cabrestante estos cabos secundarios arrastraban a la gúmena que había que ir sujetando con una enorme bita para evitar que el fondeo cayera y para aplicar de nuevo los mojeles.

Cuando terminamos la maniobra la Flota ,desperdigada, ya había perdido de vista la bocana.

"¡Atentos a la maniobra !¡ A las brazas !¡ A la leva del aparejo !¡ Halar la mayor!"

Sonaban las voces del contramaestre como un cuchillo afilado cortando las leves luces del amanecer.

Comenzamos una ligera ceñida en demanda del canal de Bocachica que es la entrada natural a la bahía de Cartagena.

- Fíjate , me decía Pablo, que la fuerte corriente y el abatimiento son mayores que la componente de avance.

- ¿ Y eso que significa ?

- Que no avanzamos, es más , que vamos para atrás como los cangrejos. Estamos ciñiendo a 60º y vamos más despacio que la corriente.
La Flota ,con las naves todavía más dispersas , voltejeando en largas bordadas para perder el mínimo barlovento por viradas en cada tanda más largas cada vez, con el resultado que la tierra ,en cada ciclo, estaba más lejos.

Un desánimo general se coló a bordo con esta dificultad en la navegación ;con este viento y esta corriente contrarias que nos negaba y apartaba de la entrada del puerto que habíamos tenido a la alcance de la mano.
Nos tocaba deseperadamente esperar.

A las dos de la madrugada saltó el norte e instintivamente todos nos levantamos como una ballesta al sonido de las velas y corriendo nos dirigimos a nuestros puestos de maniobra y cuando el contramaestre la ordenó , ya la estábamos realizando por lo que al amanecer ya estábamos enfilando la canal.

El sol daba de lleno en las dos islas que protegen la bahía de Cartagena que debido a ello , el acceso al puerto sólo puede efectuarse por dos canales ; el Boca Grande,con una anchura de una milla pero de escaso calado y el Boca Chica que a su vez está obstruido por islas y arrecifes dejando sólo un paso de unos doscientos metros.

Una vez dentro del Boca Chica nos encontramos protegidos de todos los vientos de la Rosa ; la navegación entonces se hizo lenta,sometida a una exigua brisa favorable, y difícil puesto que dentro del canal sólo había dos rutas al puerto,el resto estaba plagado de bajíos y escollos .

Náutica y militarmente un puerto seguro.
Veíamos desfilar a nuestros costados baterías y baluartes.

- Esta ciudad será inexpugnable - pregunté

- No te creas , tiene algunos ataques y con ellos se aprende a mejorar todavía más las defensas.

La ciudad estaba emplazada en una isla rodeada al Noroeste por el mar, al Sur por las tierras pantanosas de la península de Bocagrande y por la bahía interior que llamaban de las Animas,que se abría sobre la que estábamos ,con la imponente isla de Tierrabomba en la mitad.
El mar , a pesar de su frecuente intenso oleaje estaba controlado por empalizadas y murallas y el resto por diversos fuertes y otros emplazamientos fortificados que se estaban construyendo.

El panorama que encontramos era muy diferente a Madre de Dios.
Estábamos ante una ciudad comparable a cualquiera de importancia de España.

Sus calles estaban adoquinadas las casas eran de material y madera, algunas pintadas de color diferente al blanco.

Al menos se veían ,entre la abigarrada construcción ,dos torres de iglesias y grandes aljibes pintados de blanco

Fondeados en el surgidero de Las Animas por lo menos estaban catorce barcos importantes entre los que reconocí nuestros cinco mercantes con su nave artillada. Múltiples barcos menores y algunos pataches estaban efectuando cargas y descargas en el puerto.

Tuvimos suerte y fuimos uno de los primeros barcos en efectuar las maniobras de carga y descarga ya que fuimos los terceros en fondear en el surgidero y lo hicimos muy cerca de los pontones.

A la semana ya estábamos esperando que los demás terminasen sus operaciones.

¡Oheee! los de Ntra.Sra. de las Angustias... ¡ Oheee! .

Un bote con seis remeros se acercaba por babor. Sentado a popa estaba acomodado un personaje principal con un amplio sombrero.

Un marinero canijo y con adenoides, porque siempre tenía la boca abierta, subió por la escala con un documento en la mano y lo entregó al contramaestre que lo estaba esperando :

- Para el capitán.

El contramaeste miró con estupefacción el escrito lacrado con el sello del Capitán General y se encaminó hacia el capitán que bajaba de la cubierta de popa.
Todos estábamos espectantes ante la
insólitasituación, aunque cada uno disimulaba como si estuviese realmente haciendo algo.

El jefe rompió el lacre y abrió cuidadosamente la carta , desplegó el pliego y su rostro mudó de la curiosidad al desconcierto y de la sorpresa al asombro.
Me miró escrutadoramente y con estupor me dijo :

Alonso,tengo aquí la orden para que se embarque inmediatamente en el bote de la Capitana.

.../...

Bibliografía :

José María Silos Gutierrez - La defensa de Cartagena de Indias
María del Carmen Borrego Plá - Cartagena de Indias en el siglo XVI
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