¡ Taberneroooo ! llena las jarras de todos para que refresquen el gaznate mientras leen mi relato.

Corría el año de 1988, principios de agosto, cuando llegaba mi primer barco procedente del astillero belga.
Anteriormente había tenido alguna experiencia náutica, pues aunque soy de "Magerit" siempre me atrajo la mar, todavía recuerdo la impresión que me causó la primera visita a la costa; me quedé por unos minutos absorto contemplando la grandeza de la masa de agua y el vaivén de las olas llegando a la orilla.
Esas experiencias habían sido una primera en Adra, en un barco de pesca de unos 12 metros de eslora, que tras hablar con el patrón manifestándole mis deseos, aceptó llevarme, previa autorización de Capitanía. Salimos al atardecer de un día de verano, y regersamos a la mañana siguiente. ¡Toda una experiencia! Faenaron toda la noche al "cerco". Una vez que el patrón de pesca localiza un banco manda iniciar la maniobra. Que espectáculo cuando recogen redes, y bajo los potente focos las sardinas brillan agitándose sin parar tratando de escapar.
Mi segunda experiencia fue en un precioso barco Swan 44´. Se trataba de un charter por plazas. Salimos del Masnou una tarde de verano con destino a Menorca donde pasaríamos una semana recorriendo, y conociendo, la isla. Esa primera noche hubo una tormenta con bastante movimiento, la mayoría de los tripulantes lo pasaron mal, el que suscribe disfrutó como un enano.
Pero vayamos a mi primer barco. El transporte llegó la noche anterior. A primera hora de la mañana empezaron a arbolar el otro barco (venían 2). A primera hora de la tarde comenzaron con el mío, y no concluyeron hasta cerca de las 9 de la noche.
El plan inicial previsto era que ,de los dos operarios que venían desde Madrid, uno bajaría conmigo desde Torrevieja, lugar donde se botó, hasta algún puerto cercano, y así instruirme acerca del funcionamiento, pues aunque yo disponía del PER, me lo ofrecieron y me pareció bien. Pero claro, a esa horas y después de todo un día de trabajo tenían que descansar. "Como se ha hecho tarde saldremos mañana por la mañana" me dijo. Mira, le contesté, explícame un poco el funcionamiento de la radio porque yo me quiero ir. ¿Estás seguro?-me respondió- sí, contesté. Así que, tras unos minutos de instrucción, mi almiranta y yo zarpamos con el flamante Etap 23 a navegar toda la noche hasta las 4 de la madrugada que entramos a Cabo Palos. Mi siguiente barco, 3 años después fue un GibSea 35 Master, pero eso es otra historia.
Bueno os dejo, que tengo que ingresar el el hospital, esta mañana y se me va a hacer tarde, para una pequeña intervención.
Buenas singladuras, mejor singaBlandas...
