Con dos congojos, si señor: Bujero en el pabellón orejudo con aguja de coser velas. Nada de mariconadas de pistolitas con piercing ni leches.
Ahora ya puedes permanecer cubierto delante de reyes, orinar a barlovento y por supuesto, llevar un aro de oro (nada de brillantitos ni swarosssssskysss) en la oreja siniestra.



Esque los de Bilbao semos asín