
20-02-2009, 21:56
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Hermano de la costa
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Re: Rincón literario
Gracy, el gusto es común con mucha gente. A mí también me encanta Miguel Hernández que se decía "como el toro nacido para el luto".
Pero es que tenemos, en nuestra lengua tantos y tan buenos autores. Uno de los escritores que más me ha gustado leer es Valle-Inclán. ¡Que dominio del idioma castellano! Y eso que era gallego.
Cuando leí sus Sonatas me maravilló como algunos autores son capaces de armonizar, tan magistralmente, argumento y lenguaje. Si en su Sonata de estío, tanto la historia como el idioma rezuman luz, acción, ardor, color, sensualidad…
“Oyó la respuesta el contramaestre, que pasaba ordenando una maniobra, y con esa concisión dura y franca de los marinos curtidos, sin apartar el pito de los labios ni volver la cabeza, apuntóle:
- ¡Cuatro monedas y no seas guaje!...
El negro pareció dudar. Asomóse al barandal de estribor y observó un instante el fondo del mar, donde temblaban amortiguadas las estrellas. Veíanse cruzar argentados y fantásticos peces que dejaban tras si estela de fosforescentes chispas y desaparecían confundidos con los rieles de la luna. En la zona de sombra que sobre el azul de las olas proyectaba el costado de la fragata, esbozábase la informe mancha de una cuadrilla de tiburones. El marinero se apartó reflexionando. Todavía volvióse una o dos veces a mirar las dormidas olas, como penetrado de la queja que lanzaban en el silencio de la noche. Picó un cigarro con las uñas, y se acercó:
- Cuatro centenes, ¿le apetece a mi amita?
La Niña Chole, con ese desdén patricio que las criollas opulentas sienten por los negros, volvió a él su hermosa cabeza de reina india, y en tono tal, que las palabras parecía dormirse cargadas de tedio en el borde de los labios murmuró:
- ¿Acabarás?... ¡Sean los cuatro centenes!
Los labios hidrópicos del negro esbozaron una sonrisa de ogro avaro y sensual. Seguidamente despojóse de la blusa, desenvainó el cuchillo que llevaba en la cintura y como un perro de Terranova tomóle entre los dientes y se encaramó sobre la borda. El agua del mar relucía aun en aquel torso desnudo que parecía de barnizado ébano. Inclinóse el negrazo sondeando con los ojos el abismo: Luego cuando los tiburones salieron a la superficie, le vi erguirse negro y mitológico sobre el barandal que iluminaba la luna, y con los brazos extendidos echarse de cabeza y desaparecer buceando."
La Sonata de otoño usa un lenguaje de tempo lento, desencantado, melancólico, decadente, triste, como la historia que el protagonista de todas ellas (feo, católico y sentimental) nos narra en ese momento…
" Llegué hasta su alcoba, que estaba abierta. Allí la oscuridad era misteriosa, perfumada y tibia, como si guardase el secreto galante de nuestras citas. ¡Qué trágico secreto debía guardar entonces! Cauteloso y prudente dejé el cuerpo de Concha tendido en su lecho y me alejé sin ruido. En la puerta quedé irresoluto y suspirante. Dudaba sí volver atrás para poner en aquellos labios helados el beso postrero: resistí la tentación. Fue como el escrúpulo de un místico. Temí que hubiese algo de sacrílego en aquella melancolía que entonces me embargaba. La tibia fragancia de su alcoba encendía en mí, como una tortura, la voluptuosa memoria de los sentidos. Ansié gustar las dulzuras de un ensueño casto y no pude. También a los místicos las cosas más santas les sugestionaban, a veces, los más extraños diabolismos. Todavía hoy el recuerdo de la muerta es para mí de una tristeza depravada y sutil: me araña el corazón como un gato tísico de ojos lucientes. El corazón sangra y se retuerce, y dentro de mí ríe el Diablo que sabe convertir todos los dolores en placer. "
Huelga decir que las sonatas de primavera e invierno tienen un ritmo y una acción acorde al título. Supongo que todos los que han leído a este genio piensan lo mismo, que todos sus escritos son, cuanto menos, increíbles.

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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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