Re: Comer y Vivir en un Barco del siglo XV
Saludos a todos 
Continuemos con las aventuras de nuestro amigo Alonso que ya está a punto de dar el salto a España.
      :v elero:
Ya había pasado una semana desde que dejamos Cartagena y nuestro cuerpo ya estaba habituado a la rutina de a bordo.
Según los cálculos de Pablo nos faltarían todavía 7 días para avistar la isla de los Pinos y uno más para bordear el cabo de San Antonio , el más occcidental de la isla de Cuba.
Nuestra navegación ahora era muy sosegada, con numerosos estruendos y alborotos de las lonas que flameaban para templar la navegación. Los galeones artillados estaban hundidos al menos cinco tracas ya que iban cargados de plata y la zona de navegación era peligrosa por los numerosos bajíos.
- Hay mucha tensión, le dije a Pablo.
- Hay que evitar acercarse a la costa para no embarrancar , pero las corrientes y las brisas nos empujan hacia ella.
"¡ Marca tres ! - cantaban desde proa
A media milla de la amura de babor velaba sutilmente un arrecife.
"¡ Tres menos cuarto !"
Estabamos asomados mirando hipnóticamente como el fondo del mar,bajo las cristalinas aguas, se elevaba lenta y constantemente, hacia la quilla.
- ¡Dios mío! Nos dirigíamos directamente a un traicionero bajío que con la oposición del sol apenas se entreveía entre el diáfano aguaje.
¡Rumbo al norleste!
¡Norleste señor! ,resonó como en eco desde la cámara del pinzote.
¡Hombres a las brazas!
¡ Moveos que nos vá el barco en ello! ,Gritó el contramaestre
El barco comenzó a virar perezosamente sobre la amura de babor .Las drizas y los obenques empezaron a vibrar .
¡Muy bien! gritó Pablo.
- "¡Rompientes en la amura de barlovento!" Gritaron desde arriba.
"¡Por los clavos de Cristo! , respondió el contramaestre, atentos a la maniobra"
Los hombres que descendían por los flechastes, subieron de nuevo a la arboladura para aparejar cualquier cosa que les ayudase ,e incluso velas ornamentales,para salir de este atolladero; pero repentinamente la brisa cesó.
El resto de la Flota estaba a salvo de los bajíos y veíamos sus velas desaparecer por la amura de estribor aprovechando un viento favorable.
Un Galeón artillado viró y se dirigió hacia nosotros facheando a cinco millas de nuestro través.
- "¡Vigía! ¿Alguna señal?
- " ¡Ninguna ,señor! La mar está como una balsa de aceite. El barco deriva hacia el placer.
- " Contramaestre ¡Falcas fuera! ¡Arriad el batel y el bote!"
Había que suplir la falta de viento con la fuerza de los brazos .
- Vosotros ocho , primer turno.
El trabajo de remar es muy duro. Es una boga incesante durante 4 vueltas de ampolleta con resultados generalmente poco apreciables.
Para ayudarse remaban al compás de cantinelas y letanías, animándose con voces que aunaban los golpes de boga con el final de la estrofa:
«Boga, boga sin re- celo,
Del remo al impulso- blando,
Como las almas bo- gando
Van desde la tierra al ci- elo.
Boga, que el viento no- zumba
Y la mar se duerme en- calma;
Boga, como boga el- alma
Desde la cuna a la - tumba.»
En nuestro caso la corriente anulaba el esfuerzo e impotentes veíamos como avanzaba la tarde y estábamos en la misma situación que cuando cesó el viento.
Era imposible desencallar un un barco en la una costa del Caribe. Ninguno había podido antes. Nuestros rostros se habian tornado adustos y haciendo honor al nombre de la nave.
"- La noche va a caer, oí que decía el capitán, este esfuerzo no vale de nada con esta corriente. Nada hacemos sin viento y si ahora lo hubiera , no podría navegar de noche con el peligro de unos bajos o arrecifes que brotaran en proa.
- "¡Contramestre! ¡Maniobra de fondeo!"
- "¡Anclas a pique!
Hicimos la maniobra tan rápida que el sonido del chapoteo de las anclas descendiendo al fondo que venía de la parte delantera se mezcló con los golpes en el costado de los botes al abarloarse y las imprecaciones de los remeros ,que exhaustos, subían la escala.
- "¡Señor Lucas! ¿es esa la forma de adujar una estacha ?", reprendía el contramaestre, "¡Por los clavos del Señor, ya puede prestar más atencion si quiere prosperar aquí...!
El Galeón lanzó un cañonazo , indicando que también fondeaba, y encendió sus fanales de popa al igual que nosotros para vincularnos en la oscuridad de la serena noche.
La luna estaba en cuarto creciente y me acodé, sin sueño, a la regala mirando magnéticamente a la mar.
Pablo estaba a mi lado, bueno, es decir, yo estaba al lado de Pablo, porque imitaba esa costumbre que él tenía.
- Cada vez que estoy en esta situación me acuerdo del capitán Pedro Serrano , musitó.
- ¿ Quién es ese ?
- ¡Ah! ¿No conoces su historia?
- No . Por favor cuéntamela.
Bueno pues este capitán lo era de un patache y había zarpado de La Habana con destino a Santa Marta.
Zozobró precisamente en estas aguas. Pasaremos muy cerca de isla Serrana y la Serranilla,puestas a su nombre, si salimos de una vez de aquí.
El barco se hunde y entre enormes dificultades sólo tres hombres logran sobrevivir, entre ellos Serrano.
El mar los arroja a esta isla, una isla desierta que sólo tiene arena de tan escasa vegetación que no tenía árboles ni palmeras y por supuesto fuentes de agua dulce.
Tres sobrevivientes en un paraje donde la defunción es su único futuro. Uno muere a los pocos días, fallecimiento que llegaron a envidiar sus compañeros, porque el hambre y la sed los tenía en desespero.
Sobrevivieron comiendo cangrejos. Pero la sed los atenazaba, ¿de donde la sacarían el agua?.
Siguieron varios días comiendo cangrejos ,camarones y cualquier cosa que se moviera que se comían crudas hasta que vieron en la orilla tortugas que volvieron de espaldas para que no huyeran y sacando los cuchillos que traían en las fundas de sus cinturones, las degolladoron y bebieron su sangre a modo de agua.
Así fué como las tortugas salvaron de la muerte a Serrano y su compañero
Después de haber saciado su hambre metiendo la cabeza entre sus tripas y comiendo su carne a dentelladas pusieron los caparazones vacios para almacenar el agua de las lluvias muy comunes aquí.
Pasaron varios meses y después de ímprobos esfuerzos lograron,con pedernales y sus cuchillos, hacer fuego y así asaban la carne de los pescados y tortugas que hábilmente pescaban.
Con las maderas acopiadas del naufragio hicieron un depósito para recolectar agua y tenían dispuesto una pira de leñas recaudadas en las mareas para hacer una gran fogata cuando avistaran un barco.
Para protegerse del sol y de las tormentas costruyeron un armazón formado con rocas,caparazones de tortuga,conchas y corales para allí custodiar el fuego.
Un día aparecen dos hombres en un bote ;pero son también náufragos.
El compañero de Serrano partió en ese bote con uno de ellos con la esperanza de llegar a tierra, pero nunca se supo más de ellos.
El capitán Serrano se queda con el otro recién llegado.
Pasaron los años pero ellos nunca se dan por vencidos.
Cada vez que veían un barco encendían su hoguera para que vieran la ahumada pero todos se escapan por el horizonte para su desesperación.
Han pasado ocho años , como te he dicho en la isla no había ni un árbol o piedra con la que refugiarse del sol y con el agua, el calor y la humedad de su isla sus ropas terminaron pudriéndose así que el agua del mar y el túmulo de conchas se convirtieron en lo único que podía aliviarles de los rayos solares.
Un día acertó a pasar un navío tan cerca que vió su hoguera y echó su batel para recogerlos.
Los marineros del bote viendo de cerca la estampa de Pedro Serrano y su compañero creyeron que eran demonios y se pusieron a rezar el Credo virando el batel , pero Serrano gritó : "¡Jesús mi Salvador Dios es mi Señor!¡Soy cristiano!"
y de esta forma los acogieron quedándose maravillados cuando escucharon sus aventuras.
El compañero , murió a bordo antes de llegar a España, sin embargo Serrano sobrevivió y lo llevaron ante el emperador Carlos para que le contase su historia, que cuado lo vió entrar con los cabellos y las barbas de los ocho años de aislamiento, que se le habian dejado para demostrar la veracidad de su relato, se quedó tan pasmado que le dió una cuantiosa recompensa.
- Milagrosamente extraordinario, no la sabía esta historia , ¿y en que año pasó eso?
- En 1534.
De repente escucharon un liviano gualdrapazo de las lacias velas que aumentaban conforme avanzaba el tiempo. El barco comenzó a bornear.
" ¡Hay viento! " Eran las tres de la mañana.
En alguna parte , por encima de sus cabezas, una vela dió un sonoro latigazo.
- " ¡Apareja fachear! !Levantad puños!"
Con todos los tripulantes despiertos se rezaba para que el viento no cesara y el sol apareciera vertiginosamente.
Clareaba el día con una liviana calina ,cuando la cansada dotación se preparaba para levar el ancla.
- "¡Ancla a pique,señor!
-" ¡A las brazas!"
Todos estaban ya ocupados en la tarea de dar vela.
El sondador gritó.
- ¡ Marca cinco!
El viento roló y aumentó de intensidad.Se podía dar vela en condiciones ¡Por fín Buena suerte!
- ¡Marca cuatro!
Un estridente grito de la cofa me dejo helada la sangre
- ¡Bajos a proa! ¡ Por la amura de babor!
- ¡Orzar una cuarta! Bramó el capitán. ¡Dar vela!
El barco iba lanzado con todo el trapo disponible.
- ¡Todo de orza!
Todo el aparejo resonó cuando el Virgen de las Angustias hendió con la proa el banco de arena con un brutal estremecimiento.
Todos los elementos sueltos de a bordo cobraron vida de repente chirriando sobre las cubiertas.
El barco crujió de la quilla a la perilla y este movimiento rechinante y oscilante continuó en perpetuación que pareció eterna hasta que el temblor se interrumpió y el barco rebotó como el corcel al que se le sueltan las riendas.
Una grave voz surgió de las profundidades :
- ¡Vía de agua!
- ¡ Hombres a las bombas ! rugió el contramaestre.
.../...
Bibliografía
El Inca Garcilaso de la Vega - Crónicas Reales
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Editado por anboro en 22-02-2009 a las 09:29.
Razón: fallos ortográficos tanto éticos como estéticos
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