El siguiente lance, deberá ser pescar esos barbos a mosca, porque hay algo plástico en la pesca a mosca, de una belleza tal que recuerdo a un buen amigo que estando de viaje, encontró una pequeña corriente de agua, deteniendo su coche se armó de vadeadores y montó su caña de bambú, enfilando su línea y mosca se puso a lanzar con ese ritmo de dos tiempos (ahora vuelve a mi mente la deliciosa novela de Norman) que dibujaba en el aire el pensamiento del pescador. Unas horas más tarde dos muchachos lo trajeron a la realidad diciéndole que aquello era un camino inundado por las abundantes lluvias. No importa al final esto es arte.
