Yo he vivido una experiencia similar en Galicia, ría de Betanzos, entrando y saliendo a la playa de Miño, con un bote de remos (4,20 y dos remeros) y un timonel. El mar: fuerte marejada.
Nos pilló una rompiente a la entrada y surfeamos de miedo hasta la playa, donde salimos todos despedidos a la arena al clavarse la proa.
La salida fue de órdago. En la primera intentona, nos pilló otra rompiente que me hizo salir por los aires (yo iba de proel) y devolvió el bote a la arena. Milagrosamente sin volcar.
A la segunda lo conseguimos, pero... ¡uffffff!
En fin, ¡qué maravillosos 16 años...!
