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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: El barco y su evolución

Artículo sobre lanchas copiado de la página web de la que hablo más arriba.

El General Barceló, durante el asedio de Gibraltar fue el artífice del uso de pequeñas embarcaciones armadas con un cañón de gran calibre y blindadas, que provocaron al principio la risa de los ingleses, para convertirse después en terror ante la visión de estas pequeñas y maniobreras embarcaciones, por el daño que produjeron y a las que era prácticamente imposible de localizar o disparar en la oscuridad de la noche, que era cuando solían atacar. El genial marino español puso en esa campaña las bases de una nueva forma de combatir en el mar y que tendría en el futuro muchos imitadores.



> Ilustración de una Lancha blindada de las inventadas por el general Barceló. Dicha embarcación tenía un parapeto blindado con un agujero en la proa donde asomaba el cañón.

A partir de entonces se potenció su uso, construyéndose con dimensiones parecidas a las lanchas comunes. A las lanchas cañoneras se las llamaba también lanchas de fuerza. En caso de no contar con suficiente número de estas embarcaciones se podían utilizar las lanchas comunes de navío.



> Grabado de la época que representa una lancha cañonera española. Se puede apreciar a proa el cañón de gran calibre.

Se tuvo mucho éxito en el uso de estas lanchas de fuerza, y que convirtieron a los españoles en maestros y pioneros en este uso. Los franceses llamaban a este estilo de combatir flotille à l'Espagnol y junto con los británicos, que las llamaban flotillas of gunboats, llegaron a imitarlos en su uso. Las lanchas aprovechaban el retroceso de toda la embarcación para montar un cañón de gran calibre y mínima cantidad de artilleros para su manejo; además de los correspondientes marineros y artilleros solía embarcar doce infantes de marina para prevenir abordajes. La lancha podía arbolar uno o dos palos con velas latinas y formaban parte de las llamadas fuerzas sútiles de los puertos y arsenales, siendo muy efectivas en combate. Ejemplo de ello la importante actividad bélica que mantuvieron durante el bloqueo de Cádiz de 1797-98 contra la flota británica de Jervis y Nelson, a la que causaron bastantes daños, incluso a sus poderosos navíos de línea.
Hay que tener en cuenta que la verdadera fuerza de las lanchas cañoneras era actuar en pequeños grupos o divisiones a la vez, ya que en conjunto representaban el poder de un pequeño navío con una batería de cañones de a 24. La ventaja de estas lanchas era su gran maniobrabilidad, ya que podían colocarse a popa o proa de un navío o fragata enemiga y disparar en conjunto, causando los mismos daños que si fuera una gran fragata atacando. Cuando el viento no les era favorable se servían de los remos para colocarse en posición, aprovechando que el buque atacado no podía maniobrar y que dado el pequeño tamaño de las lanchas minimizaba los riesgos. Para evitar que el enemigo armara sus lanchas para abordar a las cañoneras, también se solían utilizar pedreros u obuses de a 4 libras para rechazar cualquier intento. En definitiva, las lanchas cañoneras demostraron ser un arma temible y la única forma de mantener a los británicos alejados de los puertos.






Cada navío estaba dotado de una lancha (imágen A) de 11 metros de eslora y 2,8 de manga, que podía llevar 44 hombres, construída de maderas fuertes y bien trabadas, utilizada para suspender las anclas, hacer aguada y víveres, transportar gente, y en caso de guerra para realizar desembarcos o ser armada con un cañón de a 24, cuando se utilizaba de esta forma se le llamaba cañonera (imágen B). También podía ser armada con un obús, pasándose a llamar por tanto lancha obusera (imágen C). Los navíos también llevaban dos botes de 10 metros de eslora con capacidad para 26 hombres cada uno, que se solían estibar uno dentro de otro, encima de la lancha o en pescantes en la popa, a estribor y babor, de esta última forma era la más común a finales del XVIII. Había también un falucho suspendido en la popa que podía llevar 31 hombres y que era el más utilizado por el comandante para sus desplazamientos a tierra o a otros buques. Como se ve en caso de hundimiento las pequeñas embarcaciones del navío no podían acoger más que una mínima parte de la tripulación
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