Cita:
Originalmente publicado por Navarca
¿Y mientras tanto... nos quedamos cruzados de brazos? 
Está feo que lo diga yo, pero al menos hay algo de lucha individual (sé que no soy el único). 
Lucha individual que, no lo olvidemos, si tuviera éxito, beneficiará a todos, incluso a los que no hacen nada "porque los andaluces somos unos indolentes" y no nos gusta asociarnos.
Desde el punto de vista legal, a mí sólo me han opuesto como norma impeditiva el Reglamento de Uso de Varaderos (no las normas que citas), y por tanto, contra dicho Reglamento actúo.
Pero tienes razón, Fernandom: tenemos que asociarnos, unir nuestros esfuerzos, y demostrar que la razón no está, necesariamente (diría que en nuestra Andalucía es más bien al contrario), de parte de la Administración.
  
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Al compañero Navarca:
Sin ánimo de entrar en polémica particular:

me he cansado de hacer reclamaciones oficiales y protestar individualmente por escrito y verbalmente

ante los responsables del puerto donde tengo el barco (Mazagón) tras sufrir las diversas anomalías del puerto, bien conocidas por lo demás por todos los usuarios del mismo. En consecuencia hablo por experiencia en carne propia y ya estoy cansado de que me tomen por el pito del sereno.

Insisto: una asociación fuerte de usuarios para todos los puertos públicos de Andalucia es la única solución.
Las normas que señalaba "se aplican" a través del Reglamento del varadero que tu citas, con lo que pretendía decir que para modificar éste Reglamento habría que cambiar, entre otras cosas, la Ley 21/2007 de Régimen Jurídico y Económico de los Puertos de Andalucia, ya que el uso del varadero debería venir regulado en la carta de derechos y deberes de los usuarios (art. 43, en relación con el art. 41.1 e), carta que no conozco se haya aprobado aún para los puertos de gestión directa (ufff).
Bueno, despues de esta disgresión de chupatintas, además de la oposición contra este monopolio otorgado por la APPA a las nàuticas, seria igual de necesario ejercer un control muy estrecho sobre los incumplimientos que la APPA hace respecto de sus propias normas, por ejemplo, la falta de desarrollo de la carta de derechos de los usuarios, sobre la calidad de los (malos) servicios que se "prestan" y por los que nos cobra puntualmente, y exigir la previa consulta al aprobar las normas y/o decisiones que nos afecten, como las que regulan la dichosa prohibición de trabajar en tu barco en el varadero.
Todo ello parece inviable si no logramos constituirnos como grupo de presión, porque ese es únicamente el lenguaje que entienden las Sra. Badía y sus colegas.