13:30 pm: a nuestro estribor, como si de un escaparate se tratase, se despliega Sanlúcar de Barrameda, con casas de colores y una franja de arena que inmediatamente me recuerda las carreras de caballos que en su playa se celebran. Hace más de 7 horas que salimos de Cádiz, y aún no hemos remojado nuestro interior (el exterior sí, en demasía). Salen de la cabina unas cervezas, una tortilla de patatas, aceitunas, chipirones en su tinta y otras delicias que ayudan al espíritu en esta dura travesía. Por babor vemos pasar los últimos pinos de Doñana, que parecen asomarse al río, curiosos de lo que por sus riberas acontezca. Al frente, Bonanza. Curiosa imagen el muro que lo protege, pues a quien por primera vez navega en estas aguas, se le hace el final del río. Un final abrupto, un ¿ya está? sin respuesta. En realidad la respuesta te la da el río poco más adelante, cuando un cambio de dirección te obliga a virar 90º para pasar del 70º al 340º.

Casitas de colores en Sanlúcar de Barrameda.


Birra's Time!!!


Lloran los pinos del Cotoooooo despidiendoalascarretassss (sevillana rociera)