18:00 pm: la proximidad de nuestro destino, la compañía del Irlandés, y la corriente entrante aceleran el discurrir del tiempo. Nos acercamos a los 8 kn. Así lo atestiguan las boyas que se inclinan, como haciendo una reverencia, a nuestro paso, rindiendo pleitesía no a los viajeros, sino al inmenso poder de las aguas.
19:00 pm: nos alcanza un inmenso buque, el Ievoli Fast, de 119 m de eslora y 18 de manga, con un casco naranja chillón al que inútilmente llamo por radio. Prudentemente nos apartamos de su derrota, por aquello del “ceda al peso”. ¿Nos habrá visto? ¿Le habrá importado? Nunca lo sabremos.

Ay mumaita, lo que se nos viene encima

Impresionante mole

, visto desde nuestro punto de vista
