Yo lo tendría muy claro: para una salida de un par de horas, alguien conocido. Para una salida más larga, alguien MUY conocido, y si no mejor solo. Las sorpresas en tierra y con el transporte asegurado. Quizá soy exagerado, pero esto incluye no solo situaciones embarazosas sino cualquier otra circunstancia que a x millas de tierra puedan suponer un problema. Lo aplico igual a la hora de embarcar a alguien como para embarcar yo en barco ajeno.

