Re: Rincón literario
Seguro que este mensaje también te alegra, Analema. Rindo homenaje a uno de nuestros mejores escritores: D. Miguel Delibes, que si no tiene el Nobel no es porque no se lo merezca sobradamente.
Y en éstas, se presentó en el cortijo el Azarías, y la Régula le dio los días y le tendió el saco de paja junto a la cocina como era habitual, pero el Azarías ni la miraba, se implaba y rutaba y hacía como si masticara algo sin nada en la boca y su hermana,
¿te pasa algo, Azarías, no estarás enfermo?
y el Azarías, la vacua mirada en el fuego, gruñía y juntaba las encías desdentadas, y la Régula,
ae, no te se habrá muerto la otra milana que tú dices ,¿verdad, Azarías?
Y tras mucho porfiar, el Azarías,
el señorito me ha despedido,
y la Régula,
¿el señorito?
y el Azarías,
dice que ya estoy viejo,
y la Régula,
ae eso no puede decírtelo tu señorito, si te pusiste viejo, a su lado ha sido,
y el Azarías,
yo tengo un año más que el señorito,
y rutaba y mascaba la nada. sentado en el taburete, acodado en los muslos, la cabeza entre las manos, la mirada huera, fija en el hogar, pero, inopinadamente, se oyó el alarido de la Niña Chica y los ojos del Azarías se iluminaron, y sus labios se distendieron en una sonrisa babeante, y le dijo a su hermana,
arrímame a la Niña Chica anda,
y la Régula,
ae, estará sucia
y el Azarías,
alcánzame a la Niña Chica,
y, ante su insistencia, la Régula se incorporó y regresó con la Charito cuyo cuerpo no abultaba lo que una liebre y cuyas piernecitas se doblaban como las de una muñeca de trapo, como si estuvieran deshuesadas, pero el Azarías la tomó con dedos trémulos, la acomodó en el regazo, sujetó delicadamente su cabecita desarticulada contra su brazo fornido, bajo el sobaco, y comenzó a rascarle suavemente en el entrecejo mientras musitaba,
milana bonita, milana bonita...
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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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