Si hay mareas, amplitud en ocasiones en torno a los cuatro metros, hay corrientes y si los barcos no son iguales, el comportamiento no es el mismo. Velero con orza distinta, motora con mucha obra muerta...
Si ponemos viento y corriente, el tema se complica mucho más.
En una ocasión en los " Areosos " en la ría de Arousa, dado el cambio continuo y la gran afluencia, era imposible estabilizar la situación, optamos por las defensas, se tocaban de vez en cuando pero no pasaba nada.
