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Originalmente publicado por genoves
Viendo cómo se han puesto los precios en España, que se han normalizado, me da la impresión que ya no merece en absoluto la pena irse a Francia, mejor consumir producto nacional  , aunque sea algomás caro.
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Apostar por el producto nacional es justo lo que yo voy a hacer. Te cuento. Hace años compré en Francia un Jeanneau Aquila del año 1.983. La gran variedad de veleros disponibles y el asombroso estado y equipamiento de los mismos era MUY superior a lo que estaba acostumbrado de ver por nuestras marinas. No "sufro" las incomodidades de ninguna ITB, no "sufro" el sangrado del 12% del impuesto de matriculación, no "sufro" las modificaciones del depósito de KK peeeero "sufro" el nerviosismo cada vez que la patrullera de la GC anda cerca, "sufro" cuando pienso que estoy haciendo una evasión de capitales a pequeña escala y sobre todo "sufro" cuando ahora que intento venderlo el posible comprador va y me dice aquello de "el barco me gusta muchísimo y te lo compraría pero he encontrado otro que no me gusta tanto pero con bandera Española que..."
Para evitar todos mis sufrimientos me puse manos a la obra y me encuentro ahora inmerso en el cambio de bandera. Puedes seguir mis evoluciones aquí
http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=32231. Conclusiones. Si se trata de un barco con marcado CEE las cosas fluyen rápidas. Si se trata de una barco anterior al marcado CEE las cosas se retrasan, el papeleo es agobiante, ha de contratarse un proyecto naval que lo alarga todo y es dificil de contactar peeeeero el impuesto de matriculación es más económico.
Ahora que me ha llegado la hora del cambio de eslora me he dado cuenta de que los precios que marcan los anuncios españoles nada tienen que ver con los precios finales, comprarlo en Francia está dejando de ser tan apetecible. Estoy encontrando entre los particulares de éste y de otros foros gente MUY seria con barcos MUY mimados y con todos los papeles en regla para evitar los problemas que ahora sufro. Yo lo tengo claro, apuesto por nuestro mercado.
Perdón por el ladrillo
