Veamos, el problema lo tenemos en el envoltorio.
La naútica de recreo está envuelta de un "glamour" que la hace especial y visualmente inaccesible para muchos.
Normalmente cuando visitas un puerto lo que ves es lujo, la "foto" que te queda es la de restaurantes de lujo, terrazas muy apetecibles, un parking automovilístico de primeras marcas y normalmente, los profanos los que sólo se pasean y no tienen ni idea, lo único que ven son los yates y los megayates. Nos guste o no creo que esta es la primera impresión que se lleva la gente, que haciendo un resúmen rápido sería:
aquí huele a dinero.
Hay que "rascar" un poco para darse cuenta que no todo son grandes yates y grandes coches, hay que observar para ver que son muchas las pequeñas esloras y los barcos/barcas normales, pero ver esto requiere un interés que el que sólo pasea no lo tiene; lo más fácil es quedarse con lo más bonito y, además, creer que todo es igual de bonito. Es el glamour de la náutica de recreo...

