Cada pareja es diferente.
De todos modos, como este antro ya comienza a ser longevo, en la casuística tabernil se ha dado y, en este caso, decidieron vender el más pequeño de los barcos. Creo que, hasta el momento, no se han arrepentido
Otra opción es dejar cada uno en puertos diferentes, para que dé más juego pero, en mi opinión, es un derroche.