Tuve una almiranta... mejor una esposa, que ejerció en todos los ordenes de la vida el adagio que dice: Lo tuyo es mio y y lo mio SÓLO MIO.
Nunca más volveré a renunciar a nada mio para que sea de los dos. Como decimos por acá "Quien se quemó con leche... ve una vaca y llora"
