Vaya como está el patio, la última vez que estuve más al día parecía que lo de los catas no iba a ningún lado.
Lo que tengo claro es que las ocurrencias no van a ningún lado en esta competición, si no que se lo digan al NZ1 del 88. Al final no se puede forzar la máquina, para bien o para mal hay muchos intereses en juego, grandes inversiones, etc. y lo de la nueva regla a medida del Alinghi es un buen ejemplo. Sólo cuando le vieron las orejas al lobo, con la denuncia del BMW, se prestaron a negociar con el resto de equipos para dejar solos a los americanos, si no hubiera habido denuncia la AC33 habría sido la apisonadora de Bertarelli.
No defiendo este tipo de proceder, pero las prisas y la prepotencia no son buenas compañeras para tomar decisiones de calado.
A ver cual es el penúltimo capítulo de este culebrón.
