Pues después de la ceremonia de entrega del celebérrimo pañuelo, el pañuelo ha viajado desde Tabarca hasta La Manga, de vuelta.
El viaje lo hizo en la nao Sloppy, escoltado al principio, por El Amparo, del insigne cofrade Brutus.
Pocos minutos después de la salida del puerto de Santa Pola, esta mañana, pudimos comprobar, que nada tenían que ver las previsiones meteorológicas previstas, con las reales.
Al poco de salir de puerto, hubo que comenzar a enrrollar la vela de proa, a lo que siguió la toma de dos rizos, mas enrrollado de génova, arriada de mayor, y continuación de la navegación, durante cinco horas, hasta el puerto de destino, el Tomás Maestre.
A lo largo de todo el camino, el cofrade Brutus, navegante sin par, estuvo preocupado de nuestra derrota, que LLamichu, y yo mismo, seguíamos cubiertos de la sal de los rociones, por pura ignorancia de los (según el equipo de viento de El Amparo, ya que el mío no funciona) 44 nudos, (que si lo llegamos a saber, igual nos volvemos, jeje), pero dado lo maravillosamente, que Sloppy se comportó (aunque sea un Bavaria, Mapu), llegamos a destino sin novedad, aunque tuvimos que esperar más de una hora, por culpa del dichoso puente.
Espero que pronto, el pañuelo continue su navegación hacia el Norte, para con otra kedada, seguir su periplo alrrededor del país.
Es todo por hoy, me voy a dormir, que menuda paliza nos ha dado hoy el mar.
Hasta luego.


