Butxeta ha hecho la crónica mucho mejor de lo que la podría haberla hecho yo.
Pero se ha pasado por alto algunos detalles, como que el Janadu (peaso de deportistas!!!

) a quien se le escapó fue a mí, en mi turno de caña, pues S’Avec (peaso barco!!) se me iba de orzada bajo los efectos del Gin Tonic ( medicina del hombre blanco a bordo) que me había tomado.
No ha contado lo de esa cacerola que llevamos unos minutos por popa para que se limpiara

; ni tampoco ha contado lo de esos dos tripulantes que, ante el aburrimiento de la encalmada no se les ocurrió otra cosa que ponerse en proa a fotografiar los delfines.

En fin, lo que hace que una regata tenga éxito son dos cosas: un buen patrón y la camaradería de la tripulación. En S’Avenc llevamos sobrepeso de ambas cosas.
Me lo pase en grande, como siempre que tripulo S’Avenc y desde aquí quiero agradecérselo a:
Butxeta por el gran patrón y mejor persona que es.
Gerret, que vivirá y hará travesuras durante 400 años (palabra de Punset).
Miravent, el filosofo de abordo, que se ha ganado el pasaporte ensaimado y que será recibido con banda municipal cuando regrese por estas latitudes.
Segonsomni: nuestrto leñador de bonsais y gran fabricante de muñequitos; cabezón como el solo, dispuesto siempre a trimar lo que haga falta.
Tornado: que nos ha demostrado que se puede regatear y leer a la vez.
Y especialmente a S’Avec, panzudo y pesado como yo, pero que ha demostrado la dignidad de los cruceros y a tirado por tierra algunos mitos sobre los Bavaria.
Y una especial mención al cófrade
Pelon que me hizo cobrar especial interés por correr más que el


A todos los cofrades y cofradas que nos visitaron en Barcelona (Quim, Jan y otros) y los que desde aquí habéis seguido nuestra aventura
A todos gracias.