En cuanto a los puertos públicos, a mí se me ocurre establecer un mínimo de salidas al año o la obligación, al menos, de tener el barco en condiciones... da pena ver la cantidad de barcos que no han navegado en años y se hallan en un estado deplorable ocupando amarres que podrían utilizar armadores que sí navegan..
En los puertos privados, no sé qué decir, pues el concesionario es, en principio, muy libre de establecer sus criterios de tarifas de amarre, cesión de puestos y condiciones para mantenerlos...
Es un problema de difícil solución.. aunque posiblemente la solución real pase por desligar la construcción de puertos deportivos de la especulación urbanística que suele moverse a su alrededor, cosa muy difícil en una economía de libre mercado...



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