Hay que estar ahí en medio, acojonao, sin saber como va a terminar la cosa, de noche, helao, mojao, con tripu muerta de miedo, rezando todo lo que son capaces de recordar, pensando si no se le parará el motor en el peor momento, esuchando ruidos en el barco que no has oido en tu vida, con todo por el suelo en la cabina, dando golpes con cada meneo, y así unas cuantas horas, y pensando "no voy a llamar a nadie, porque soy el más macho, y no necesito nada de nadie".......
Es fácil criticar la llamada a Salvamar desde el teclado, otra cosa es estar donde esos señores están ahora, y si no tienen que remolcarlos, tanto mejor, pero, para ellos, seguro que ya son sus salvadores.

