Vimos muy poca fauna durante la trave. Al principio, un grupito de delfines manchados del Atlántico, algunos días antes de llegar, un rorqual aliblanco que nos siguió durante mucho tiempo (por lo visto les encanta jugar con los barcos). Algunos visitantes sí tuvimos: peces voladores que caían sobre la cubierta (cada mañana traia su cosecha...)
O bien este precioso (y delicioso, doy fe!!!) dorado, pescado al curri.
En fin, pura rutina. Los días pasaban al ritmo de las guardias, las comidas. Una peli por la tarde, juegos, libros, siestecitas... Y revisión cuidadosa del material que sufre mucho. Las escotas, por ejemplo, nuevas. Se las comió el tangón. Luego, en el Caribe, les cosí unas fundas de cuero para que eso no vuelva a pasar.
Sigue...