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Antiguo 03-05-2009, 16:12
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IsladeMalta IsladeMalta esta desconectado
Hermana de la costa
 
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Predeterminado Re: Recuerdos de un viaje por las Antillas

Bajos a proa!



Creo que es justo, en un lugar como nuestra Taberna, empezar por hablar de la navegación. Mucho hay que decir además, ya que muchos factores hacen que zurcar las aguas allí sea bastante diferente que hacerlo por nuestras latitudes.

Al preparar el viaje, hojeando pilots, cartas y relatos, una de las primeras cosas que nos impactó fue la cantidad de escollos que hay a lo largo de la costa caribeña. Bien sabido de todos es que las islas están rodeadas de unas barreras de coral, diseminadas a lo largo de todo el archipiélago... unos bajos afilados que acechan a los despidados justo por debajo de la superficie.

La idea era, al llegar del Atlántico, recalar en Le Marin, el principal fondeadero de Martinique, un lugar cómodo para descansar, repostar y reparar. Se trata de una baía inmensa cuyo acceso está balisado entre los escollos. Un verdadero laberinto náutico donde hay que tener mucho cuidado la primera vez. Nosotros tuvimos la suerte de llegar por la mañana (pura potra, claro)... de noche, menudas angustias hubiéramos pasado....

En Le Marin, el acceso está todo balizado pero no es la costumbre general. Normalmente, estos bajos tan sólo están marcados en las cartas. Es muy importante pues tenerlas al día y consigo en la rueda para evitar malas sorpresas. Hablo de las cartas de papel (Imray). De las electrónicas, no nos fiábamos. Por supuesto, los derroteros ayudan (y mucho!) también.



Este es el fondeadero de Le Marin, justo después de un tradicional (y violento!!) chubasco tropical. El alisio suele soplar fuerte y hay que asegurarse de que el ancla haya engachado bien el fondo....

Sino, pasa lo que pasa... Los bajos no perdonan...



Este pobre pecio se encuentra justo en la entrada de Le Marin y es como si, muy a pesar suyo, hiciera las veces de aviso. Las costas de las Antillas están sembradas de cadáveres de barcos, victimas la mayoría de los ciclones que los echan contra las rocas.

La observación atentiva del mar, por suerte, también delata (pero no siempre!!!) la presencia de un bajo. El mar se riza en un punto preciso, levanta un poco de espuma... Está claro: aquí debajo, hay peligro.



Por cierto, os recomiendo llevar gafas de sol polarizadas ya que éstas permiten ver las distintas tonalidades en la coloración del agua. De esta manera, es mucho más fácil reparar en los escollos que marca la carta.

Entonces, pues, mucha carta, mucho ojo, mucha prudencia. El coral es precioso, es la morada de un montón de pececitos de colores que ya iremos a ver una vez fondeados con nuestras gafas y aletas, pero es bueno como el solo para reventar los cascos de nuestros veleros... Prudencia, pues, prudencia....


(Sigue, por supuesto!)
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