Basílica de la Macarena, Sevilla.
Dos hombres arrodillados; uno de ellos es un joven perfectamente trajeado, engominado, perfumado; el otro un pobre jubilado.
Ambos están concentrados en sus oraciones pero al cabo de un rato, fruto de su ensimismamiento, ambos empiezan a alzar la voz:
- Uno: Macarena, Macarena mía, haz que el banco me conceda la póliza de 10 millones porque sin ellos estoy acabado.
- Otro: Macarena de mi alma, que me aplace el banco la letra de 500€ porque si no me embargan mi casa.
- Virgencita, para ti no supone nada interceder, total son 10 millones...
- Virgen mía que sin los 500€ me veo sin techo a mi edad...
Siguen alzando la voz:
- Macarena, te lo ruego, que sin esta póliza me arruino y no podré volver a pasear con la cabeza alta por Sevilla...
- Macarena, por Dios, con lo que tú sabes que he pasado en la vida...
Ya gritando:
- Virgen mía, los 10 millones...
- Virgencita, 500 euros...
Finalmente el jovenzuelo se levanta, se acerca al jubilado y, sacando la cartera le dice: Tome abuelo, los 500 euros; pero haga el favor de irse que me la está distrayendo.
Buana proa,
