Yo me encontré en una situación ajena similar (no sé, creo que ya lo conté).
Tenía aún el restaurante, estaba (arriba) en la oficina, escuché gritos desde la planta baja, cuando bajo me encuentro a Maritza ("mi negra dominicana" y responsable "superescamondada" de la limpieza general) de un color azul sobre su preciosa piel morena (cianótica ?) de poco más de cuarenta años.
Recuerdo que, con mi habitual serenidad y "frialdad" (al igual que en otros casos de incendio, cortes profundos, etc ...) me "la trinqué por detrás" (... cachondeitos aparte) y le dí un abrazo enérgico. Reaccionó de inmediato con una respiración (inhalación ?) de sonido tremendo.
Ella siempre me dice que le salvé la vida ... no lo sé, pero ... juerrrr ... vaya ratito que me hizo pasar ...
Salud y

(por "mi negra").