Muchísimas gracias a todos por vuestras palabras!! La verdad es que me alegro poder compartir estas imágenes con vosotros. Es una bonita manera de abrir otra vez el gran baúl de los recuerdos.
Para seguir, pensaba presentaros los sitios que más me gustaron como si de postales se tratasen. No escribiré mucho para no alargar demasiado el tocho. No dudéis en preguntar si quereis más detalles sobre tal o tal isla, fondeo, pueblo, etc.
Martinica
Martinica es, con Santa Lucía -la isla vecina al sur-, el lugar natural donde recalar depués de la travesía. La marina de Le Marin provee todo lo que el sufrido patrón pueda necesitar. Una mención especial para los shipchandlers (Caraïbes Gréément, entre otros) que realmente lo tienen todo. Pero después de esta toma de contacto con la civilización, apetece fondear en las primeras aguas turquesas que se encuentran en este viaje, las de Sainte-Anne, un pueblecito encantador al sur de Martinica, de donde saltar luego a Santa Lucía. Sainte-Anne se convierte para muchos en la primera etapa del viaje.
El pueblecito de Sainte Anne y su fondeo (14º26N, 60º53W)
Martinica, siendo todavía un departamento francés, brinda al viajero los rasgos de ambos mundos. Tal vez sea un buen sitio para tomarle el pulso al Caribe antes de dar el salto a Santa Lucía, país del todo independiente donde palpita el corazón auténtico de las Antillas...
Santa Lucía
A unas 20 millas al sur de Sainte Anne, Rodney Bay es para Santa Lucía lo que Le Marin es para Martinica: el lugar de recalada después de la travesía. Aquí se ven ya más barcos ingleses que franceses, cambiamos de bandera y de idioma aunque la lengua local, el criollo, sea igual de difícil de entender. Mezcla heredada del crisol de culturas que ha sido -y sigue siendo- el mar del Caribe, esta lengua nos resulta hermética... pero tremendamente musical.
Después de unos días en Rodney Bay (hay que subir al fuerte Rodney donde los británicos vigilaban estas aguas tan disputadas en el siglo XVIII), lo normal es parar en Marigot Bay, a unas 6 millitas al sur. Marigot Bay es muy, pero que muy exclusiva. El súper debe ser el más caro de todo el continente americano, pero aun así vale la pena parar un poco en esta cala donde los ingleses engañaron a los franceses disfrazando sus fragatas de cocoteros. Ayyyy!!! Qué tiempos aquellos!!!!


Puesta de sol en Marigot Bay (13º58N, 61º02W)
Más bonito es, a todas luces, Anse Piton, una baía al pie de estos grandes picos, símbolos de la isla. Los encontramos en la bandera del país y dan su nombre a la cerveza nacional. El agua, de un verde oscuro dentro de la baía, es limpia, transparente y profunda. Nos amarramos a boya (estamos dentro de un parque nacional y todo está muy controlado).
Majestuosos pitons (13º50N, 61º04W).
Un apunte sobre la aproximación a los fondeos...
Tanto en Santa Lucía como en San Vincente, cada cala está bajo la vigilancia de los "vendors" que, en seguida que ven a un velero acercándose, lo abordan sin más preambulo para "guiarlo" hasta el lugar de fondeo o la boya. Al ayudarnos a pillar el cabo de la boya, lo normal es remunerar este pequeño servicio. El vendor también intentará colarnos un rácimo de plátanos o unos cuantos cocos. Pero a veces usan de cierta picardía. En el parque nacional, donde hay que pagar la boya por cada noche, intentarán cobrarla por su cuenta. El importe, debidamente establecido por las autoridades, hay que abonarlo a los "Rangers" que vienen, uniformados y con lancha oficial, una vez al día, y no al vendor de turno! De todos modos, para evitar líos, a su nada inocente pregunta "it's your first time here?" hay que contestar un firme y resuelto: "
nooooooo!!!" dandose aires de lobo de mar curtido a las maneras caribeñas.
(Sigue)