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berrincha berrincha esta desconectado
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Predeterminado Re: La soledad y el aislamiento a bordo.

.................................................. ..........................UN MAR DE SENSACIONES....................................... .............

--LA LLAMADA DEL VIENTO--

Pero realmente sabes lo que buscas? Esta pregunta se la hacen los navegantes cada vez que sorprenden a su instinto empujando sin desmayo las velas, para alcanzar la inexistente línea del horizonte. Y no hay respuesta. Nunca la hay. Pero para no tener que aceptar que, saltándonos ciertas lógicas de supervivencia, nos dirigimos al vacío -tronante vacío- , nos damos largas y a veces cómicas explicaciones referentes a conocer otros pueblos y culturas. Que sí. Que también es eso. Pero no es la auténtica razón. Suele ser a causa de un conjunto de necesidades que algunos llaman la búsqueda de sí mismos, otros encontrar sentido a la vida...Para mí, es la llamada del viento. El que empuja las velas de mi barco. El que nos acerca a lo que nunca debimos dejar de ser: naturales. Seres y vivos. El mismo que junto a uno de sus mejores socios, el océano, nos recuerda nuestro sitio. Nuestro tamaño, nuestra fragilidad. A veces con demasiada frecuencia.
Todavía recuerdo con bastante nitidez, a pesar de los años transcurridos, la primera tormenta que viví en el mar. Solo. Con mi primer velero. Un clásico de madera que recientemente había terminado de reconstruir. Al anochecer había partido de la bahía de Palma de Mallorca rumbo a la Península. Prácticamente sin viento.Con la calma necesaria para identificar algunas constelaciones. Al amanecer, cuando menos lo esperaba, una tramontana sin consideración alguna con mi bisoñez, me zarandeó cuanto y como quiso. Finalmente, atado al timón para no ser sacado del barco por la olas que rompían en la popa del barco, me quedé dormido a causa del agotamiento. El sol del mediodía me despertó. Fue mi auténtico bautismo de mar.
Desde entonces hasta hoy, tras haber navegado por otros mares, no he dejado de sentir dos cosas: el espíritu conmiserativo del mar en aquella primera ocasión, - y en otras posteriores y mas graves - y el impulso de navegar un poco mas allá. Hasta acariciar el lomo del horizonte. Sin razón aparente. Por vivirlo. Por vivirme. Por vivir...
Quizá por ello, Platón decía que hay tres clases de hombres: los vivos, los muertos ...y los que navegan...
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Cierrabares ESP (20-09-2010)