
Pues debo ser un caso raro!. A mi no me vienen ni la familia, ni los amigos no náuticos. Tan solo un reducido grupo, eso sí, muy fiel, que salimos los miércoles o jueves (que hace buen tiempo) y que agradecen tener "un amigo con barco". Y yo agradezco tener amigos con ganas de navegar.
De navegar y de comer un buen guiso preparado in-situ. Y ellos aportan las tapitas. Y traen el vino; tanto el tinto, como la manzanilla.
Y los postres.
En fin, que las clases de Capisol, terminan siendo de lo más amena.
Y por supuesto, no se enciende la radio!; bueno, la VHF si.
Saludos.
