Creo que hay dos mundos diferentes en esto de los veleros (me temo que ya se ha dicho de alguna manera). Uno es el "aparente", el que "adquiere" un velero llevado por todo eso de las imágenes idilicas que comentaba maese Epops, y/o se siente atraido por la imagen de poder al identificarse con algunos peces gordos que lo tienen y lo enseñan en los medios.
El otro es más intimo; en general es fruto de un enamoramiento en primera o segunda o tercera instancia o intento, y que como todo enamoramiento quita algo de raciocinio y te lleva a gastar dinero, a dedicar tiempo, a padecer y sufrir.... pero tambien a encontrar la felicidad y la paz como muy poquitas cosas te podrían dar.
La mayoría de los propietarios estan en la primera categoria. "Poseen" un velero, y lo utilizan para otros fines no nauticos; para las relaciones sociales, para aparentar, para causar envidia... pero no aman su barco. Son miles, y estan ahi, criando caracolillo y echando raices en los fondos de los puertos.
Los del otro grupo (los enamorados), no suelen jactarse de lo que tienen, no van presumiendo de la eslora, ni de los camarotes, ni de los aseos que tienen. Pueden ser propietarios de grandes barcos o de chalupas con vela. Es igual, se sienten los reyes del mar y los dueños del mundo cuando se alejan pocos metros de la bocana del puerto.
Es cierto que se crea en torno a nosotros una idea falsa, pero yo al menos lo llevo bien. Cuando hablo de mi barco con gente que no conozco, no hago mención a nada externo. Si me preguntan por el tamaño, les digo asi como con descuido: "35 pies", que es una medida que los terricolas no tienen incorporada en sus neuronas. Si veo que hay terreno propicio, sólo les hablo de mi pasión por el mar, y eso es algo que permanece con un barco de 15 o de 35.
Brindo por lo que estan enamorados/as de sus barcos

