A mí lo de Moitessier, su gesto de llegar, ver el panorama y largarse de nuevo, siempre me ha parecido fabuloso .... y paranoico. Ello no obstante, lo comprendo, y hasta me gustaría hacer lo mismo, pero claro, a mí es que nadie me espera vaya a donde vaya, llegue a donde llegue, ni siquiera me recibe el marinero que podría ayudarme en las tareas de amarre.
