Se me ocurre pensar en una aportación que hay que reconocer a este aparejo.
Por ejemplo, un día excepcional, finales de primavera,

las doce de la mañana, comienza un térmico que promete una jornada divertida,

la tripulación en perfecto orden de revista, el barco amarinado, los fondos limpios, llega la hora de zarpar a cazar los mejores vientos del día, momento que aprovecha el pesado de turno para apuntarse.
Tenemos dos opciones, una la que espera la tripulación, y es mandarlo a por cervezas al bar y partir antes de que vuelva,

otra más sutil, propia de un patrón experimentado, y no es otra de invitarle a bordo, esperar a que suba el viento, explicarle que tenemos un nuevo aparejo pivotante como el que se utilza en el windsurf,

acoplarle un trapecio al palo arraigado en la misma perilla colocarselo a nuestro involuntario contrapeso y esperar a que suba el viento y en el momento mágico de la virada por avante, con 20 Kn de viento, dejar caer el palo como si estuvieramos en la tabla de wuindsurf y catapultarle colgado del trapecio.
Sutil ¿verdad¿
En caso de que no entienda la broma siempre podemos explicarle que es una nueva maniobra aprendida directamente de los Copa América.
Veis hombres de poca fe como el aparejo sí tiene aplicaciones prácticas.
