Ya la tenemos aquí y se nota, a pesar de que en muchos sitios está todo blanco.
Yo la barruntaba ya, mi hija mayor pre-adolescente es un relojito porque canta más de lo habitual.
Modestamente para ella y para la estación más viva he escrito este
haiku.
Sonrisa franca, fresca
al encuentro de la vida
crece.
Saludos y mis cariños.