Estimados cofrades, saludos y
Pues yo creo que no hay un perfil de navegante en el que podamos incluirnos o excluirnos taxativamente. Trataré de explicarme:
Hay a quien le gusta soltar amarras, salir defecando lactosa y llegar a la marca de pesca cuanto antes, o al fondeo, para tomar el sol y echar la siesta, o leer un libro o hacer lo que le venga en gana.
Hay a quien le gusta soltar amarras y salir haga el tiempo que haga, y si hace rasca, mejor.
Hay a quien le gusta soltar amarras y salir, solamente si las condiciones no superan un cierto límite.
Hay quien gusta de navegar a vela, llevando el rumbo al viento, y cuanto más rápido, más escora y más planeadas, mejor.
Hay quien gusta de navegar a vela, llevando las velas al rumbo, con la velocidad resultante, pero eso sí, sin desmayarse ni un grado de lo que ha calculado.
Hay quien gusta de navegar sin complicaciones, fiando en la electronica de a bordo, centrándose en la conducción del barco y procurando hacer los mínimos cálculos posibles (matemáticos, los que hace inconscientemente para trimar y llevar el rumbo, no cuentan en este apartado).
Hay quien navega ya antes de salir de casa, preparando la travesía con todo cuidado y tratando de ver y sentir todos los impedimentos que se le pueden presentar.
Hay quien navega tambien sin salir del pantalán, trabajando en su barco y tratando de que parezca lo más marinero posible. Cabos perfectamente adujados, costuras de lujo en las gazas, trenzados océano hasta en los posavasos....
Hay quien...
¿Es criticable cualquiera de ellos? Yo solamente veo formas diferentes de realizar una afición en la que cada uno trata de sacar provecho de la parte que más le gusta. Si eres feliz haciendo costuras y preparando los cabos del velero... pues adelante, vale que podrías comprar el cabo y hacerlo en el salón de tu casa y te ahorrabas el velero, pero no es lo mismo.
Perdón por el ladrillo y tomaos otras como desagravio.