Alguien dijo que lo que diferencia al hombre del niño es el precio de sus juguetes
Y me gusta creer que tuvo razón. Desde luego mi vida sería distinta (peormente) sin, ya no digo mi juguete, mi criatura.
Y es que según dice mi almi

sabe cuando estamos a seis millas de la costa porque es entonces cuando me cambia la cara
