Re: Rincón literario
_ ¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
_ No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida.
_ Yo te agradezco, Abenámar,
aquesta tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?
¡Altos son y relucían!
_ El Alhambra era, señor,
y la otra la mezquita;
los otros los Alixares,
labradosa maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra
otras tantas se perdía:
desque los tuvo labrados
el rey le quito la vida
porque no labre otros tales
al rey de Andalucía.
El otro es Torres Bermejas,
castillo de gran valía;
el otro Generalife,
huerta que par no tenía.
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
_ Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
dárete en arras y dote
a Córdoba y Sevilla.
_ Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.
ROMANCE DE ABÉNAMAR Y EL DON JUAN
(de Romancero, siglo XV)
Editado por Tronconegro en 07-05-2009 a las 22:11.
Razón: Corregir.
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