Continúo...
Jueves 30 de Abril-Salida de la regata.El bimini, la capota , las defensas y la luz de navegación
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Hemos salido de Moraira a las 5,30 de la mañana como estaba previsto y ni gota de viento.
La navegación transcurre plácidamente y me doy cuenta de lo cansada que estoy y de lo nada que he dormido pero cuando sale el sol, el día se presenta precioso y cálido y el Azul está como un plato.
La caña de curri está en la popa en un cañero provisional hecho con un pulpo de goma ancho de esos de los chinos , pero ni picada en todo el trayecto. Vamos deleitándonos con la belleza de la costa al amanecer y preparo un café bien cargado para espabilarnos un poco.
Entramos en Villajoyosa a las 10,30 de la mañana de este jueves soleado y brillante y nos colocan en un amarre perfectamente situado. Decidimos dormir un poco porque nos queda tiempo para todo y tras tomar otro café en el bar del club y dejar los papeles del Tortuga , de vuelta al barco, llega el inspector y unos minutos más tarde, el que pone los precintos al motor. Precintará la inversora luego el motor queda libre en punto muerto para cargar baterías y atrás para una emergencia. Me tumbo al sol en la popa mientras el co-patrón se mete en el camarote de proa buscando un sueño sin tanta luz pero al final me quedo dormida igual..al sol de la mañana.
Despierto sobresaltada creyendo que he dormido muchas horas y sólo son las 2 de la tarde. Mi mentor sigue en su camarote y yo empiezo a preparar la lista de la compra que hay que hacer porque hemos decidido que aprovisionaremos el barco después de comer.
Por el pantalán circulan algunos de los participantes que me saludan y se quedan mirando el barco. Una rápida observación y alguna pregunta acerca de la edad de mi bicharraco y yo, aclarando que es mi primera regata...
Cuando mi mentor despierta, nos vamos a comer algo rápido al Club y allí empiezan las primera presentaciones formales: El conoce a casi todos y me hace pequeñas referencias acerca de los distintos barcos y sus patrones, mientras yo, sonrío y asiento con la cabeza, pensando que en menuda me he metido...Veo alguno de los barcos participantes y a sus tripulaciones trabajando sin descanso con las velas, revisando etc etc y todo tiene un aire de total profesionalidad y experiencia, pienso, mientras sonrío constatando que ni uno de los barcos, obviamente., lleva capota, ni mucho menos bimini, ese que tanto se agradece en los largos y calurosos veranos de nuestra costa, aunque también me planteo si llevarán olla a presión

, entre tantas bolsas de velas que se ven en las cubiertas.
Tras la compra de víveres sólo queda subirla a bordo y estibar y me quedo tranquila cuando está todo listo. Entre unas cosas y otras se han hecho las 6 de la tarde y empiezo a colocar las manetas de los winches en la bañera, el GPS manual, las linternas, etc, repasando de nuevo drizas y escotas, línea de vida, arneses y todo lo que se me ocurre podamos necesitar en las próximas horas. Pronto vendrán a remolcarnos para llevarnos a la salida y la emoción de su proximidad hace que me siente extraordinariamente despierta para lo poco que he dormido los últimos días. Mi compañero de navegación me pide que comprobemos luces de navegación y baterías de nuevo y al hacerlo, descubro que la luz de navegación, a proa, no funciona.
¡¡No funciona!!

M...... son casi las 6 ,30 y justo ahora no funciona. Tengo una bombilla de repuesto pero eso significa quedarme sin ninguna luego a la carrera cruzo la calle hacia la tienda de repuestos náuticos mientras mi mentor se pone a desmontar el piloto para cambiar la bombilla.
-Una bombilla de luz de navegación, por favor, y me sacan una caja inmensa de bombillas que todas me parecen iguales

. ¿Cúal de ellas? Y yo que sé, pienso, si he dejado la que tenía a mi compañero...cojo una rezando por acertar y la pago a precio de central eléctrica. ¡Dios santo, si Edison levantara la cabeza y viera a que precio se venden sus bombillas!

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Vuelvo corriendo al Tortuga y veo a mi mentor sudando y con todo el piloto desmontado.
-Se ha comido la bombilla, me dice, -pero encima hay algo que hace masa. Estoy limpiando todo para ver qué pasa...
La hora se nos echa encima y llegan a remolcarnos cuando estamos acabando de intentar aislar con cinta el piloto de la luz de navegación pero funciona.
En unos momentos estamos en el punto de salida, con viento ninguno y el barco del comité dando instrucciones por el canal 72. Tan atenta a la radio estoy y a mantenerme a una distancia prudencial del resto de la flota que ni recuerdo que tengo que retirar las defensas, luego cuando me doy cuenta, quedan unos minutos escasos para la salida y dejando la rueda empiezo a retirarlas. Imagino la cara de los expertos de la flota, viendo a un barco que lleva pintada una Tortuga tomando el sol en su popa, con su bimini, su capota y sus....defensas, eso sí, bien protegidas con sus respectivas camisetas azules...

Sonrío y pienso que que mi compañero de navegación, un experto de la regata, un navegante curtido durante más de 20 años, no tiene ningún sentido del ridículo y en eso, nos parecemos.
-Andaaaaaaa, Clem, le digo...-que te van a "sacar hasta canciones" por atreverte a venir a esta Regata conmigo.
Se ríe a carcajadas y contesta: -Tranquila, Alex, esto no acaba más que de empezar y quedan muchas millas por delante. ¿Muchas millas por delante? Lo de las 222 es sólo eso...una quimera... a saber los bordos que habrá que hacer, a saber...
Suena la sirena y ni gota de viento....Tras aproximadamente 15 minutos en los que nadie arranca, el Tortuga, el más pequeñito de la flota, empieza a moverse buscando el viento de tierra, una brizna de viento
Cuando llevamos casi 5 minutos de un ligero desplazamiento, la salida se anula por falta de viento. -¡¡ No es justo!! , grito y mi mentor se desgañita en una carcajada mientras la flota se reagrupa a la espera. Otros 20 minutos después una ligera brisa permite la nueva salida y ahí vamos: El Tortuga, un propósito , un amigo y yo, en el atardecer , buscando el viento.
Viernes 1 de Mayo, rumbo Norte.- La pesadilla
Ha sido una noche la del jueves al viernes, muy variada. Desde la salida teníamos que pasar una boya en el Cabo de las Huertas, para luego volver a pasar frente a Villajoyosa y ya con rumbo a Castellón.
La noche estaba preciosa, cuajada de estrellas y tras pasar la boya de Cabo de las Huertas que un poco más y me la trago

,porque casi no se veía, decidimos como táctica ir más pegados a tierra aprovechando los vientos de la noche e intentando evitar nuevas encalmadas. El resultado fue estupendo y el barco navegaba alegre e imparable en una veloz ceñida que se acrecentaba con las serranas , rachas intensas que nos hacían surfear. Nos hemos ido turnando en guardias de dos horas pero lo cierto es que me costaba mucho dormirme porque cada movimiento en cubierta me mantenía en alerta. Experimentar la soledad de la cubierta, de noche, cuando sabes que tu compañero de navegación va dormido, ha sido una de mis pequeñas victorias.
Estaba agotada en la primera guardia pero la velocidad del barco y la ceñida me hacían concentrarme porque el Tortuga es un barco con mucha tendencia a orzar y en cada racha, sólo podía cederle un poco de rienda. Un placer inmenso navegar bajo las estrellas , sola, en el silencio que yo no manejo demasiado bien...
Sabía que a buen ritmo y si el viento no rolaba no tendría que hacer grandes maniobras excepto manejarme bien con el viento y la ceñida del "bicharraco" y decidí que me apañaría bien a la hora de virar con el piloto automático y sin separarme mucho de la rueda con tal de no despertar al co-patrón, que dormía plácidamente en popa. Decidimos que para las guardias, ambos utilizaríamos alternativamente el camarote de popa, ya que dejando una de las escotillas abiertas, con una voz, el que estuviese descansando sabría que era necesario en cubierta. Dormidos o no, pero con la ropa y el calzado puesto...
La guardia se me empieza a antojar larguísima cuando veo a los primeros de la flota a mi estribor. Ellos han optado por ir más lejos de la costa y yo, veo 5 barcos con sus diminutas luces pero tengo la sensación de ir más deprisa que ellos,. La sensación se confirma cuando dejo a mi popa, en paralelo al último de ellos y eso me anima y aleja de mí todo rastro de sueño. Es como si a mi liebre marina le hubieran puesto un señuelo y trato de optimizar al máximo el rendimiento de las velas, poniendo el piloto una y otra vez para poder acercarme a los winches. Miro la velocidad que marca la corredera y gano casi 0,6 nudos entre unas cosas y otras. Y sí, me pongo a hablar con el barco....-Vengaaaa, vamossss...a por ellos.... Adelanto al penúltimo de la flota agrupada y cuando ya voy a por el tercero, la enorme humanidad de mi compañero de navegación sale a la bañera y me dice: -¿Qué tal vas, Alex?.Sonrío y le pregunto si ha dormido bien y me contesta que estupendamente y le cuento que estoy a punto de adelantar al tercero de la flota.- Co...

grita,¡¡ si es verdadd!! Y le paso la rueda mientras me derrumbo haciendo una broma en la bañera. –Este barco es una máquina, me dice y lo has hecho muy bien.-En nada nos estarán llamando . Tres minutos después de esa afirmación suena la radio por el 72 y alguien en tono jocoso sin identificarse pregunta que barco es el que va a todo gas más cerca de tierra. Mi compañero me mira, me guiña un ojo y me pasa la radio portátil. Le guiño el ojo y contesto: -Aquí la de la capota, el bimini y las defensas, cambio...Se escuchan carcajadas y de nuevo la pregunta: -La del Bimini..¿eres tú la que nos estás adelantando,cambio? –Pues si, soy yo....¿os gusta como luce el bimini del Tortuga? ¿Alcanzais a ver bien la popa?,cambio y nuevas carcajadas. No quiero perder un minuto de sueño posible calentando un vaso de leche luego me hago un colacao con leche natural y haciendo equilibrios me meto en el camarote. Sentada, apuro el vaso y me tumbo cerrando los ojos. Creo que estoy en un estado de semiinconsciencia pero sé que cuando me toque el cambio de guardia, habrá casi salido el sol y empezará de nuevo el reto...Mi estado general es bueno aunque estoy muy cansada, No tengo frío, no tengo hambre, no me duele nada excepto un cierto tirón en el brazo derecho y las manos un tanto entumecidas. Coloco las dos colchonetas enrollables que tengo a popa para tomar el sol en cubierta en verano que quedan como dos rollos gigantes y me hago una pequeña cuna para evitar desplazarme con la ceñida en un cambio no previsto. El pequeño camarote se me antoja una suite de 5 estrellas y mi almohada la más mullida del mundo.
La soledad de la guardia , la primera guardia en soledad, me ha hecho pensar y mucho: no sé si seguiré haciendo regatas de altura pero lo que si sé es que nunca me convertiré en una navegante en solitario...
En ese momento...ni siquiera imagino lo que después va a depararme el día...

la peor tormenta de mi vida naútica...
Sigo mañana...
Alejandra.