
Enhorabuena, Bohemia!. Una ronda a tusalud .La primera navegación en solitario, como otras primeras veces, siempre se recuerda. Los nervios antes de zarpar, la revista de los distintos elementos del barco, etc...
Ya en la mar, las maniobras para poner el barco y su patrona a gusto, hasta que.... por fín. Estas donde y como quería estar.
Es completamente seguro que no será la última vez que salgas sola. Sólo hay que recordar que el arnés y la línea de vida son, eso, nuestra garantía de vida. Hace unos días, navegando en las proximidades del estrecho, mientras la parienta echaba una siestecita, me sorpredí a mi mismo en la proa, adujando un cabo que había caido por la banda por el estado de la mar. Sin arnés, sin chaleco,......vaya, sin cabeza. Por la radio repetían el pan pan del mediterráneo.
Mucha salud para poder seguir adelante con este amor tuyo a la navegación, pero recuerda... póntelo.
