

cofrades
De pequeña salía a pescar con mi padre y mi tío en un botecito que éste tenía en Plencia y me mareaba y volvía y me mareaba y volvía. Cierto es que también me mareaba en el autobús del colegio y en el coche.
De esta época de mareos, no los terrestres sino los marinos, guardé hasta hace unos años un sentimiento de amor/odio hacia a los barcos.

Un día pudo más la atracción que en mí ejerce el mar que el temor al mareo y aprendí a controlarlo. Desde entonces TRAPERA

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