Pues aunque lo primero que tuve fue una neumática de 2ª mano, con un fueraborda de 8 cv, mi idea de la navegación siempre ha ido ligada a la vela. Siendo joven, dibujaba el velero que me gustaría tener; con 12 metros de eslora ... como solo era un dibujo, pues no había problema de precio.
En cuanto pude, a primeros de los años 90, me compré un Puma 24. Con él aprendí un poco a navegar. Tan solo tenía un compás; ni corredera, ni radio, ni equipo de viento, ni cartas náuticas ... ni "na". Lo cual te hace aprender a navegar a ojo. Y es más importante de lo que parece.
Lo malo fue que me "enamoré"

de los catas, tras ver una prueba en una revista. Y con el precio que tienen, tardé unos doce años en poder acceder a uno. Desplegar las velas y dejar deslizarse el barco por el agua, en silencio, tan solo escuchando el chapoteo de ésta al paso de los cascos; sentarte cómodamente, dejar que el sol te acaricie y beberte una "birra" bien fresquita compartiendo una charla con el resto de la tripulación. Y en la mesa, unas tapitas de jamón, o de queso, ...
Entre eso y el paraíso, debe haber muy poca diferencia. O como visto de otro modo: "Para vivir así, mejor no morirse".
Saudos.
