Pues yo no doy propina por sistema. Entiendo que ya me cuesta pagar el atraque y los gastos que produce mi barco. Lo que sí hago es saludar siempre mirando a la cara y dar las gracias por la ayuda, que, aunque sea su obligación, no cuesta nada y se ve la vida de otra manera. Cuando me da por ahí, pues les pago un café o una cervecita. Brindo por los buenos marineros de dársena.
