
Amigos,
nunca he dado una propina a un marinero por hacer su trabajo, ni he visto una mala cara ni han dejado de hacer su trabajo profesionalmente y de buen humor. Eso no quita que cuando hemos coincidido en el bar les he invitado al desayuno o almuerzo.
Siempre he visto un buen trato y sin necesidad de propinas que pueden dar señales equivocas: si es poco, ofendes y si es mucho, vicias.
Buena mar a todos.