El amigo QUIM se ha pasado acelerando. Aunque no lo quiera reconocer (da igual ) ni el tono de su primera contestación ni sus intentos de arreglarlo cambian la realidad. Por qué no somos tan amables con los demás como nos gustaría que lo fueran con nosotros. Ni mas ni menos.
Claro que un mal día lo tiene cualquiera...

y estas para QUIM
