Cita:
Originalmente publicado por Bohemia
UY, Crimilda..... pues a mí me ha encantado que hayas explicado tu punto de vista, y de como te gusta ver un velero en el horizonte.....
Era lo mismo que yo pensaba y sentía, cuando era para mí imposible estar "en el otro lado", ahora que navego, me gusta hacerlo cerca de la costa cuando es día de playa....... porque a mí me gustaba mucho ver los veleros navegando cerca, y pienso que ahora puedo crear ese sentimiento tan bonito a las personas que pasean por el paseo maritimo, o que descansan panza al sol, o se toman algo en el bar con vistas al mar......., quien sabe si hacerles soñar, o incluso crear afición.... a los futuros navegantes que hoy hacen castillos en la arena.....
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Lo tuyo, está claro, es distinto.
Tu propia pasión no te permite ver las diferencias entre tu caso y el mío: la edad (ya no hay tiempo para mí, tampoco lo busco), la calidad del valor o arrojo (no es que tenga miedo a morir -que también- es el cómo y el por qué) y, sobre todo, el título del hilo en que estamos, amar el velero o amar sólo la idea.
Yo, decididamente, amo la idea de velero (o de barco, no crean los tractoristas que no me gustan también), como amo la idea de pilotar un avión, la de componer una sinfonía (¡Dios mío, como mola!) o pintar las Meninas...
Está ahí, me gusta mucho y
no me supone esfuerzo el disfrutarlo.
Esa es la pregunta pendiente (dejando aparte los talentos heredados, que ya es para nota) ¿Qué precio estás dispuesto a pagar (y no me refiero al material, salvo que seas un avaro patológico) por lo que te gusta o crees amar apasionadamente?
PD. Tú ya has demostrado que el objeto de tu amor no tiene precio. Tú si amas tu velero.