Muchacha, no sufras por mí. No es que me crea vieja (que algo hay), es que he llegado a un punto en que me da igual todo. "Vanitas, vanitatis..." No sigo porque se me ha olvidado.
Lo que trato de decirte es que, perdida tu pasión principal, las demás pasiones gustan, se disfrutan, pero no llenan, por lo tanto no se lucha por ellas con uñas y dientes.
Pero es que este mundo es un mundo,
todo él, hostíl (sí, mi querido Portago), por una causa u otra. Pero hay que sobrellevarlo lo mejor que se pueda. Y en eso estoy.
De momento me conformo con la idea de velero y me distraigo y disfruto con vuestro amor al velero. No me defraudáis, de lo contrario, no estaría aquí.

