Tanto navegando como en fondeo por la noche, el motor en su soporte en el balcón de popa ya la neumática bien amarrada en proa boca-abajo. Nunca sabes cuando y donde te puede sorprender un chubasco y tienes que salir corriendo.
Remolcar la neumática en navegación puede llevar a que arranques las anillas de amarre. Con el motor puesto la fuerza es mayor y si, de paso, te cruzas con un megayate, el vuelco lo tienes casi asegurado.
