Hola a tod@s. Un saludo y una ronda de lo que queráis.
Acabo de ver este hilo y me siento totalmente identificado con su propósito de valorar a los barcos pequeños como una gran opción para disfrutar de la navegación.
No he podido leer todo lo que contiene el hilo por que es muy extenso pero si lo suficiente como para animarme a mostraros mi pequeño tesoro.
Se trata de un Sentinel Explorer 18, que supongo nadie conocerá.
Es un barco diseñado por Dudley Dix y construído por Sentinel Boats en Sudáfrica.
Lo encontré hace unos 9 o 10 años en Internet, cuando ésta era mi única opción de navegar, y decidí que éste era el barco que quería.
18 pies (5,5 metros), 1,9 metros de manga, bañera abierta, motor en pozo, cierto aire clásico, muchos detalles en madera (mástil, borda, timón, piso...) y, sobre todo, un precio en principio asequible.
Contacté con el astillero y, oh sorpresa!!, el barco no tiene homologación europea. Pero como soy tan cabezón como si fuera baturro me empeñé en que seguía queriéndolo y que lo tendría.
Esto supone que tengo que empaparme la normativa sobre embarcaciones de recreo, creo que era la 94/25 CE, para saber qué se necesitaba para la homologación, por si podía hacerla yo aquí.
Evidentemente el proceso no es como para realizarlo por un particular, por lo que insití al astillero en que lo hicieran ellos, diciéndoles que se les abriría el mercado europeo, podrían vender un montón de barcos, mi barco sería una gran publicidad... (je je je se lo creyeron).
Hicieron las pruebas de estabilidad en origen y realizaron el resto del proceso, pero se precisaba un Manual del Propietario en español.
Se prestaron a redactarlo y traducirlo y cuando me mandaron una copia parecía traducido con el translator ese de Google o peor.
Se lo corregí como pude y creo que quedó bastante apañado para ser novato en la terminología náutica, pero con un diccionario y un poco de imaginación se pudo completar la documentación.
El astillero se portó estupendamente y pude pasarles el encargo de construcción en Agosto del 2002, con lo que a finales de ese año tenía a mi disposición un precioso velero... pero en la otra punta del mundo hacia abajo. Tenía la opción de ir a buscarlo y traerlo navegando Atlántico arriba, pero me pareció demasiado fuerte
Al final pude hacer que lo metieran en un contenedor de 20 pies y lo embarcaran rumbo a Barcelona, adonde llegó en Diciembre. Conseguí hacer el despacho de aduanas, a pesar de que no podía hacerlo por no ser empresa, gracias a amigos voluntariosos y, después de pagar aranceles, IVA y demás zarandajas, se pudo matricular.
Ahora dispongo de un bonito barco, única unidad existente en España (que yo sepa), con el que paso muy buenos ratos con un coste muy ajustado por ser precisamente un.... velero pequeño.
Si me animo a seguir escribiendo os explicaré cuales son mis proyectos futuros, aunque soy consciente que mis ladrillos pueden provocar el sueño en más de uno.
Os adjunto una fotito para que lo conozcáis
Saludos,
Guillermo