Pues no, no me has entendido nada.
Eso es precisamente lo que decía en un mensaje anterior. Que cada persona está dispuesta a pagar un precio por lo que le gusta o ama. Pero que el objeto de amor no es el mismo casi nunca. No cuestiono el precio, cuestiono el objeto (y tampoco).
Por eso traía a una escaladora que me dejó impresionada cuando le ocurrió lo de la amputación. Impresionada y admirada. De ella (sin recordar su nombre, una está ya algo gagá) es de quién hablaba unos mensajes más arriba. Al ver la noticia ayer, quise dejar su nombre y su gesta.

PD. Sarna con gusto, no pica.