Re: ¿Cómo empezaste a navegar?
Yo no tengo tradición familiar en el mar, porque soy de tierra adentro, de ese lugar que muchos llamáis "infierno", que está en el centro de España y por tanto muy lejos del mar. Nunca me gustó la playa, pero si, y mucho el mar. Siempre tuve sueños de navegar, pero siempre fué una idea lejana e inalcanzable. Yo siempre pensé que comprar un barco era solo para millonarios y ni siquiera me preocupaba en ver precios. Un día, no hace muchos años, un colega de profesión me estuvo hablando en una comida de trabajo de su barco, que tenía amarrado en Sitges. Me desmitificó lo inalcanzable de un barco, con una simple frase: ¿no hay gente que tiene un chalet en la sierra o en la playa para pasar el verano y temporadas? ¿Y te parece que eso es cosa de millonarios? Y fué ahí donde empecé a ver el navegar como algo más al alcance de mi mano. Pero quedaba el asunto de la distancia al mar y mi excaso tiempo libre por tener una profesión demasiado absorvente. Y así pasaron los años con el mar metido en mis sueños, pero en esta ocasión ya las olas empezaban a salpicarme.
Y fué mucho después, en realidad hace a penas siete años, cuando mi vida profesional cambió, porque vinieron a comprarme la empresa y yo pasé de golpe a tener una ocupación que podríamos llamar de "mis labores" siendo completamente dueño de mi tiempo, cuando me dije eso de: "ha llegado el momento".
Mi mujer, compartía conmigo ese amor por el mar, y nos apuntamos los dos a sacarnos el PER, en cuyas prácticas subimos a un barco por primera vez. Nos habilitamos a vela, y con ello, tocamos el trapo, también por primera vez. Luego con el título en el bolsillo hizimos algunas navegadas en barco ajeno, hasta que llegó el momento de adquirir nuestro primer barco. Y fué motor por imposición femenina, que por aquel entonces no veía con buenos ojos eso de la vela, escorar y todo eso.
Y me compré un cacharro de de 400 CV, con dos motores, 10,5 m de eslora, cabinado y de marca GALLART, Era para mi todo un trasatlántico, si no fuera porque fué construido en tiempos del Cid Campeados mas o menos y aquello fallaba como escopeta vieja. Pero la ignorancia y el novatismo hay que pagarlo y yo pagé un alto precio.
Como aspiraba a navegar hasta las Baleares tuve que sacarme el título de Patron de Yate, y con él cruzamos el canal un buen montón de veces, reconquistando Ibiza y disfrutando como cosacos. Y también, todo hay que decirlo, aprendiendo lo que era un barco por dentro, porque las averías se sucedían con tal atosigamiento que yo no daba abasto a reparar y descubrir componentes de un barco a motor. Nos pasó de todo, nos quedamos sin motor en mitad del canal. Nos quedamos sin un montón de cosas en plena navegación. Y sufrimos mucho, pero tambien aprendí, y en un tiempo record. La verdad es que como empecé tarde, no podía permitirme el lujo de empezar por lo pequeño e ir poco a poco, como hace todo el mundo.
Al año, cansado de sustos y reparaciones lo vendí y me compré el barco actual, el Tamandú. Eso es otra cosa. Y desde entonces mi marinera y yo, navegamos en el mas seguros y disfrutanto a lo bestia en todos los sentidos, porque además de navegar, este barco es conocido por las reuniones de amigos que en el se congregan. En su bañera hemos llegado a estar hasta 18 personas en buena paz y mejor compañía. Ha sido y es, como podría atreverme a decir, como una sucursal de La Taberna, a la que estáis invitados todos los cofrades con los que nos encontremos por esos mares y puertos del ancho océano. Allí nunca falta la cerveza bien fría, buenos vinos de reserva y buenos licores con hielo, que para eso es motor y la electricidad sobra.
Perdon por el ladrillo y un brindis por el mar 
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Si tienes prisa en el mar por llegar a tierra... quédate en ella.
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